U nsaac sutiyoq qay yachachic wasi
N oq’ac sonqoy ujupi apasayqui huañunaycama
S umacta wawayqicunapas napaycuyninta mast’arinku
A pucunapas inti taytapas tucuy sonqoncuan munakusunqiko
A qllaska, sonqoy kusirichinanpaq
C ausachun nispa QosQo runakunapas takimunku.
C h’aska jina k’anchamushanqui perayoq pampa niskamanta
U nu jina ch’uya sonqo.
S onqoymi kusisca cashan
C unan manaña qonqasaykichu umaypi sonqoypi apasayqui maymanpas
O scayta jamuychis rumikunacpas sonqonqo p’ataramushan allin causayta yuyarispa.
Por Miguel Apaza Supho
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miércoles
jueves
Poema - NOTAS DEL ALMA CAMPESINA ¡QUIÉN SABE!
Campesino que te asomas a la puerta
de ésta tu rústica casa:
¿Para mi sed no tienes agua?
¿Para mi frío, una manta?
¿Maíz para mi hambre?
¿Para mi sueño, un rinconcito?
¿Breve quietud para mi andanza?
-¡Quién sabe, señor!
Campesino que labras con fuerza y vigor
tierras que de otros dueños son:
¿Ignoras tú que deben ser tuyas
por tu sangre y tu sudor?
¿Ignoras tú, que audaz codicia,
siglos atrás, te las quitó?
¿Ignoras tú que eres el amo?...
-¡Quién sabe, señor!-
Campesino de frente taimada
y de pupilas melancólicas:
¿Qué pensamientos es el que escondes
en tu incomprensible expresión?
¿Qué es lo que buscas en tu vida?
¿Qué es lo que imploras a tu Dios?
¿Qué es lo que sueña tu silencio?
-¡Quién sabe, señor!-
¡Oh raza antigua y recóndita!
de impenetrable corazón,
que sin gozar ves la alegría
y sin sufrir ves el dolor:
eres angosta como el Ande,
el grande océano y el sol.
Ese tu gesto que parece
como de lamentable resignación,
es de una sabia indiferencia
y de un orgullo sin rencor.
Corre en mis venas sangre tuya,
y, por tal sangre, si mi Dios
me interrogase qué prefiero
-cruz o laurel, espina o flor,
beso que apague mis suspiros
o hiel que colme mi canción-
respondería dudando:
-¡Quién sabe,señor!
Versión adaptada por Miguel Angel Apaza Supho, en base al poema (notas del alma indígena) DE JOSÉ SANTOS CHOCANO
Por Miguel Angel Apaza Supho
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