Hace dos días viaje de Cotabambas a Cusco, sentado junto a otras personas más, a través de la ventana, veo el paisaje cubierto de neblina y me siento liberado de toda presión; pienso plenamente en la naturaleza que me rodea, el vehículo continúa su recorrido, descendemos de los parajes de la sierra apurimeña hacia los valles, ahora me encuentro en territorios de la región Cusco, a lo lejos diviso casas de paja rodeadas de pequeñas chacras y maizales y me llama la atención el color de las casas.
A medida que nos acercamos crecía mi interés por saber la razón de tanto colorido, y estoy pensando en las personas que viven allí; pasado unos diez minutos llegamos a la comunidad de Huashabamba, una vez allí, quedé muy sorprendido; observo las casas y leo detenidamente lo que estaba escrito, esos colores llamativos eran pintas de propaganda política, el rojo era del partido Nacionalista, el verde de Perú Posible y había muchas más, junto a estas había números de los candidatos al Congreso de la República: ”escribe el 2”, “mi voz es tu voz”, “no te olvides escribe el 3”, estas y muchas más estaban pintadas en las casa de paja; los pasajeros que viajan a mi lado comentan “por quién vas a votar… todos son unos mentirosos”.
Muchas pintas similares de los candidatos al Congreso de la República, se observan en el trayecto, candidatos que nunca en su vida han pisado estos lugares recónditos de nuestro país invaden con pintas, carteles y bambalinas estos lugares lejanos; a través de estas pintas piden nuestro voto, inclusive de gente que no sabe escribir ni leer pero eso no les importa, los candidatos sólo buscan obtener nuestro voto el día de las elecciones, lo demás no importa; lo digo porque desde que tengo el derecho al voto como cualquier otro ciudadano, no he visto congresistas que trabajen por el bienestar de su pueblo y de su gente.









