Por: Liria Beatriz Alfaro Quispe
La muerte es y ha sido a lo largo de la historia humana una preocupación constante. El momento de la muerte es, sin duda, un momento crítico y determinante en la vida de cualquier hombre.
El no tener acceso a un conocimiento directo sobre el tránsito que siguen las personas una vez han fallecido genera una gran cantidad de hipótesis, las cuales son la resultante de la cosmovisión que cada uno tiene sobre este fenómeno.
Con respecto a este tema, muy complejo por cierto para muchos, citaremos a Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, planteaba que no podemos tener un conocimiento directo sobre la muerte, porque nadie ha vuelto para contarnos lo que sucede durante y después de ella. Nos dice que las posturas teóricas sobre este aspecto se pueden resumir en 2 tendencias:
1.- Nada sobrevive a la muerte física y una vez morimos no queda en Nosotros conciencia, testigo o alma.
2.- La muerte no es el final de la existencia, nos sobrevive un alma o una esencia.
Ustedes se preguntaran que es la reencarnación, pues es la creencia según la cual el alma, después de la muerte, se separa del cuerpo y toma otro cuerpo para continuar otra vida mortal. Según esta creencia, las almas pasan por ciclos de muertes y nuevas encarnaciones.